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AY, GÜICHAMÁ…

Charalitos… La Envidia. La envidia es ese sentimiento visceral que surge cuando alguien añora o desea algo que no tiene para sí. La envidia es mala, nunca es buena. Seca el alma y la envenena… o algo así.

Y esta semana, La Envidia fue el “Mírelo, profe. Él tampoco trajo la tarea y no lo castiga” de este pinche escuincle chillón que es el acontecer nacional.

Todo esto porque el fin de semana, la mera mera secretaria del Trabajo y Previsión Social, Maestra Luisa María Alcalde, su nombre perfuma el ambiente, fue captada sin cubrebocas en el interior de un establecimiento comercial en CDMX; más precisamente en la sección de vinos y licores, mientras hablaba por teléfono con una persona no identificada… quizá… no sé… algún YouTuber… de no muy malos bigotes… No guapo guapo pero sí simpaticón él…

 

Porrrrrrrrrr supuesto que el tema se convirtió en tendencia en redes sociales debido a que la secretaría que Alcalde despacha es la encargada de vigilar con detalle a las instituciones o empresas que incumplen con las medidas de prevención… y una de esas medidas de prevención es el uso obligatorio del cubrebocas.

Y sí… tienen razón todos aquellos que acusaron a la señora secretaria de haber caído en una falta sanitaria, ciudadana y tal vez hasta ética si quieren. Pero tampoco faltó quien le echara en cara en ese momento que cuatro de sus familiares directos y tres familiares políticos son también servidores públicos… que también es cierto… pero eso no tenía mucho que ver con lo del cubreboca.

Ah… y también la criticaron por salir cantando y bailando en un video y es entonces cuando yo, el más humilde YouTuber les dice a ustedes, arpías: Quién esté libre de salir cantando Cielito Lindo en un video viral, que tire la primera piedra.

Yo creo que ya estamos exagerando un poco. No se trata de acusar con el maestro quién cumple y quién no, las medidas de seguridad e higiene. A estas alturas, nadie puede decir que no ha visto o escuchado sobre qué precauciones tomar, y si no lo quieren hacer… pues ya es su pedo. 

El que por su gusto es buey, hasta la coyunta lame.

Finalmente la señora secretaria se justificó diciendo que sí traía cubrebocas pero se lo retiró un momento para hablarme… HABLAR, hablar por teléfono. Pero que no se valía ese nivel de acoso; y menos cuando nadie de nosotros puede saber qué es lo que iba a hacer… 

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