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FELÍZ, FELÍZ

Amigos, la felicidad. Esa que según los chairos no la da el dinero, pero según la morra  que me ofreció ser su sugar daddy, puedo acercarme bastante a experimentarla a cambio de una módica cantidad mensual. Historia Real. Y antes de que me digan algo los correctitos: no, no acepté, no mamen (vacante abierta, manden sus aplicaciones, nocierto sicierto. instagram: Chumeltorres).

Pero bueno, les hablo de la felicidad porque “alguien” que no les voy a decir quién es, porque ustedes tienen que adivinarlo, sugirió recientemente que en lugar de medir el Producto Interno Bruto del país, hay que utilizar otros parámetros menos… cómo decirlo sin que sea muy obvio de quién hablo… menos neoliberales *guiño*

Y ese mismo “alguien” dijo que ya está trabajando en cómo hacer ese índice que mida… el… “bienestar” *guiño*. Y que si se enojan los tecnócratas pues eso es señal de que vamos bien, Sancho, si ladran los Aristeguis significa que avanzamos, O algo así. ¿Ya adivinaron a quién me refiero? Córrela administrador del FIDECINE.

Así es, sorprendiendo a pinches nadie, Andrés Manuel López Obrador, presidente de México y señor que protagoniza mis peores pesadillas, tanto las políticas como las eróticas, sugirió que pasando la pandemia por el coronaviru se debe trabajar en formular nuevas formas de medir el bienestar de la población.

Y es que, a ver, no nos hagamos pendejos. La crisis económica mundial no es algo de lo que tengamos que hablar a futuro, ni madres. Como morro de prepa saliendo de la cuarentena y cuando se pueda besuquear  a su novia de nuevo: ya se vino, ya está encima, y trae toda la intención de chopear los dactilares en nuestra intimidad. O sea, ya nos está cojiendo.

Y como líder de un país, hay varias formas de afrontar esta situación que nos afecta a todos. Puede ser con programas de apoyo fiscales y empresariales  como lo está haciendo Canadá- Puede ser con el impulso cabrón que se le está dando a la ciencia e investigación en países de la unión europea, o puede ser como en México: cambiando el significado de las palabras.

O sea, si hacemos que ahora la palabra “hambre” signifique “alegría” pues va a ser un país bien alegre. Si hacemos que COVID signifique “empleo” somos uno de los diez países que más está creciendo económicamente. Y si hacemos que “PIB” signifique lo que sea que AMLO quiere que signifique, pues somos un paraíso para los inversionistas.

Y cuando detalló su idea, dijo que… 

 

O sea, que según él, sí vamos a medir el crecimiento, pero como ya sabemos que vamos a crecer menos que Maria Elena Saldaña cuando su mamá le decía que se acabara la sopa y no hacía caso, pues hay también que ver qué tan desiguales andamos. 

Y ustedes me dirán, pero Chumicro-economía familiar: eso está bien, ¿no? Todos queremos que haya menos desigualdad. Y yo les diré, aaaaaah mis hijos todos mecos y confiadotes, por eso nos traen más atorados que Citlali  en butaca de Cinépolis. 

O sea, sí estaría chingón que la brecha económica no fuera como brecha de tía de Gio, es decir: amplia. Pero también si se cierra no es necesariamente bueno; a lo mejor hay menos desigualdad porque ya todos somos pinches pobres. Avedá.

Además AMLO continuó diciendo que este índice en el que trabaja y que presentará pronto podrá ser usado también por otros países. A lo que los otros países en el mundo dijeron “no traigo cambio ahorita, joven, a la vuelta”. Imagínatelo ofreciendo su fórmula para medir la felicidad toda puñetas en el próximo G20 qué pinche pena, me cae. 

Spoiler: nadie en otro país le va a hacer segunda a nuestro presidente con sus tonterías. A todos los políticos serios de otros países les queda claro cómo funciona la economía y cuáles son los parámetros.

Señor. Ora sí no soy yo nomás el que lo critica. NO somos los puros malos ni la oposición ni la mafia del poder los que estamos decepcionados, cada vez pierde más apoyo. 

Ya lleva una cuarta parte de su sexenio. En año y medio ya perdió un chingo de seguidores. Su popularidad va a la baja. No porque se ande rodeando de Irmas Sandovales y Attolinis significa que todavía todos le creen. La crisis económica es real y va a seguir siendo real, y no hay discurso suyo que le vaya a poder quitar el hambre a la gente. 

Recomiendo que en lugar de inventar índices que le convienen, se invente unas formas de generar empleos, y seguridad, y salud, y… pues ya.

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