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LOS ATROPELLOS DE LA 4T

Nenes… Todos saben que junta más gente un linchamiento mediatico que un foro de racismo donde no salga yo. 

Pero también se sabe que junta más gente un atropellado que una mañanera. Y esta semana otro atropello del gobierno fue el “¡ÁBRETE, PINCHE TRAGALIGAAAAAS!” viajando sin frenar en esta vía rápida que es el acontecer nacional.

Todo esto porque la semana pasada, una de las camionetas que forman el convoy de mi viejito santo , Andrés Manuel López Obrador (ah porque ya son camionetas ya no viaja en el Jetta de principio de sexenio, ya son como 12 camionetones chingones del pri) bueno, pues ese convoy “atropelló”  a un joven que algunos dicen apoyaba, otros dicen se manifestaba durante la gira del mandatario por Tlaxcala, conocida también en cartas geográficas de la época como El Error 404 de México.

Así es. AMLO va sin freno. La democracia es arrolladora. La 4T no se detiene. Y tanto no se detiene, que después de abollarle media madre al pobre meco este, pues ni siquiera hizo stop. Nomás bajó la velocidad. Al menos para no descacar al afectado y no haya que lavar las tripas en llantas de las camionetonas presidenciales. El incidente afortunadamente no pasó de un recargón de mueble y no pasó a mayores. Solo fue un atropellado, no fue un chiste de un youtuber porque ahí sí es prioridad máxima del gobierno.

Miren… no me voy a poner a estas alturas a defender a mi viejito santo (o sea, mennnnnos ahora, ¿me entienden?). Aquí dijimos hasta el cansancio que es una mamada que mientras el país estaba en semáforo rojo, el presidente decidiera salir de giras.

Pero ya que nadie lo pudo detener, ni su subsecretario de salud, ni los semáforos, ni las cifras de infectados y muertos, pues lo tienen que cuidar. Es el presidente. Mucha gente está indignada porque ni siquiera se detuvieron. Y lo lamento, peeeeero no se puede detener un convoy presidencial por razones de seguridad. Repito: Es-el-presidente.

Pues así las cosas, charalitos. El presidente no va a dejar de salir, ni pedo. Allá él. Pero está en uno tomar conciencia que el peligro de la pandemia aún no ha terminado. Quedémonos en casa dentro de lo posible. Es la mejor forma de no contagiar. De que no nos contagien y, principalmente, de que no nos atropelle el convoy del presidente. Regresamos.