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MIS OJOS LLORAN POR TI

Charalitos… Las Lágrimas… Ese líquido cristalino que recorre nuestras mejillas, producto de la emoción. El lubricante ojal. El lenguaje mudo de tu pena. Desde que el humano es humano, las lágrimas, como el alcohol, han estado en los peores y mejores momentos.

Pero esta semana, las lágrimas fueron el “¿Ya vas a llorar otra vez, Chumel? Ni así voy a regresar contigo” que no sirve de nada con esa ex novia insensible que llamamos acontecer nacional.

Y todo esto porque durante el fin de semana, el epidemiólogo y economista de la Salud de la Universidad de Harvard, Eric Feigl-Ding, lamentó hasta las lágrimas que en México, más de 50% de las pruebas de detección de Covid-19 dan resultado positivo.

¡Ah, Cabrón! Estoy chillando por México. ¡Mas del 50% positivos! Más de la mitad de todos estos mexican mecos que se hacen el examen, dan positivo. Ojalá así fueran para entrar a la universidad. Pero ni el examen de orina pasan.

Bueno. Eso último no lo dijo, pero nos tomamos una licencia dramática. (Saludos, editores sin contexto del Pulso).

Y ya sé qué me van a decir:

CHIAAAAAAAA! NO MAMES, CHUMEL. NOMÁS OYES “EXPERTO DE HARVARD” Y LUEGO-LUEGO TE POSTRAS. TE HINCAS. TE HUMILLAS. PINCHE MALINCHISTA. CONSUME LOCAL. ¿QUÉ HAY DE NUESTROS EXPERTOS DE LA UNAM?. DE LA UAM. DE LA FACULTAD DE FILOSOFÍA. CAGAS, CHUMEL. NO ESCUPAS EL PENACHO, PINCHE RACISTA DE CAGADA. CON CRICO NO HAY PICOOOOOOO

Ok, Si bien Feigl-Ding le echó demasiada salsa de soya a sus rollitos primavera, porque dudo mucho que en realidad estuviera llorando mientras escribía el tuit, lo cierto es que es un experto en el tema y no es tu pinche tío mamador que nomás fue 4 días a la facultad, embarazó a tu tía atrás de los laboratorios y ahora le da consejos de salud a toda la familia.

Por supuesto que inmediatamente, el muñequito de rosca y subsecretario de salud al que cada vez le quedan más guangos los trajes, Hugo López-Gatell, presentó durante una de las tardeadas culeras esas que arma un video de la Organización Mundial de La Salud, en el que recomiendan no hacer pruebas en países tan grandes y poblados como México.

Lo cierto es que, digan lo que digan en mañaneras, vespertinas, diurnas o nocturnas, muchas ciudades del país han tenido alzas de contagios de COVID aun cuando las autoridades nos cantaban que los picos del coronavirus, como los del peinado de tu tío el punk, ya habían quedado atrás. Pero no.

En ciudades como Mexicali, La Paz, Culiacán, Cancún, Quintana Roo, Veracruz, Acapulco, y el Valle de México, el coronavirus entra a más hogares que los Ackerman. Y no solo es una tendencia nacional. Como el K-Pop, está sucediendo en todo el mundo.

Charalitos. Esto no ha terminado. Entendemos que económicamente el país, como convoy atropellando un cristiano, no se puede detener. Entendemos que la gente tiene que salir a jalar y entendemos, porque ya lo vimos, que el gobierno, como el modisto de La Güereja, no se está vistiendo a la altura.

Por un lado, nada de esto había pasado en el mundo moderno. Pero también por otro, ya van más de 100 días en los que oímos cifras y datos, y no sabemos qué tan precisos sean.

No queremos hacer un llamado a desobedecer las recomendaciones del gobierno mexicano. Pero sí les hacemos un llamado al sentido común. No bajemos la guardia. No nos hagamos los sordos por razones políticas sólo porque un experto contradice a los nuestros y nos escupe que estamos de la chingada. Porque sí, nenes. No hace falta que nos lo digan. Esto está de la chingada.