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Naranja Agria 07

Cebolla Curtida y la lágrima prófuga.

Suena After Laughter Comes Tears de The Robocop Kraus

  • Llorar es para niñas.
  • Te voy a dar algo para que llores de verdad.
  • Quiere llorar, quiere llorar.

Frases que escuchamos una y otra vez cuando fuimos niños. Fuimos educados así porque “los machos no lloran”, hágase hombrecito. La verdad es que yo, hasta la fecha, soy de lágrima fácil. Mi mamá cuenta que de bebé lloraba mucho porque siempre quería que me cargaran, pero como era un bebé muy bonito, se justificaba.

Esto afectó especialmente mi adolescencia, porque, como niño, de alguna manera podías cubrir el llanto con una justificación infantil, pero una vez entrando a los terrenos de “convertirse en  un hombre”, era cada vez más difícil aguantar la lágrima. No notamos que, al negarle las lágrimas a una persona, repercutirá en un futuro con actitudes machistas. Y yo, como adolescente, además de ser un manojo de hormonas, también era un manojo de emociones, los cuales no sabía cómo controlar, por lo que, por más impopular que sea, me aventaba mi llantito ocasional, lo cual me trajo problemas, especialmente porque esto me hizo el blanco perfecto para los bullys.

Bueno, eso y ser blanquito y muy flaco.

La consecuencia de todo eso fue, que empecé a ser aprensivo con mis emociones y por lo tanto, con mis lágrimas, cosa que me causaría peores problemas en años consecuentes.

No busco culpables, tampoco busco que esta columna sea para sacar mis traumas, esto es mi manera de sacar el viejo tema de la cebolla y las lágrimas.

Para empezar, ¿quién fue el cabrón que dijo “A huevo, mira esto que salió en mi jardín, lo mordí y sabe horrible, voy a meterlo en mi comida”?

La cebolla, el terror de los niños, el encanto de los aprendices de cocina, el ingrediente que nos ha sacado más lágrimas que el final de Cinema Paradiso. La acción de cortar una cebolla hace que se mezclen dos sustancias que como resultado producen un gas que contiene azufre y que al contacto con el agua, como los ojos que son húmedos, se descompone en ácido sulfúrico. Entonces el cerebro reacciona diciéndole a los conductos lacrimales que produzcan más agua, es decir lágrimas, para diluir el ácido y proteger así los ojos.

Hay varias técnicas para no sufrir con la cebolla y hasta la fecha ninguno me ha funcionado. Sí, esa también la intenté, y esa, y esa. Ahora vamos con la receta del día, la cual es muy corta, pero les servirá mucho.

La cebolla morada, Allium cepa, también conocida como cebolla roja, tiene la particularidad de tener un sabor un poco más dulce que la blanca, por lo que al curtirla, es perfecta para sazonar cualquier comida, en serio, llevo una semana usándola para todo y combina perfecto…. bueno, menos con los jotqueis, con eso no.

No se la ponga a los jotqueis. Fuera de eso, la cebolla curtida es un excelente acompañante para sus comidas.

Vamos con los ingredientes:

1 cebolla morada picada o rebanada
1 hoja de laurel
½ cabeza de ajo asada
4 granos de pimienta
2 hojas de orégano secas
1 pizca de comino molido
Sal al gusto
Chiles habaneros asados y picados al gusto
1 taza de vinagre
2 cucharadas de aceite de oliva o “aceite verde local”

Ingredientes sencillos, ¿cierto?

Pues la preparación es todavía más sencilla.

1.- Corte en trozos pequeños o rebane la cebolla al gusto y colóquelas en un recipiente de plástico o vidrio.

2.- Agregue laurel, ajo asado, pimienta, orégano, comino, sal y chile habanero.
3.-
Vierta la vinagre, cuidando que su cantidad no rebase a la cebolla, y también agregue el aceite de oliva.

Y listo.

Ahora, lo más importante, dejarlo un tiempo, así como tu pareja te pidió para irse con otras personas.


De preferencia 24 horas para que tenga el color y la sazón que debe ser.

No necesita refrigeración, con tenerlo en un frasco bien tapado, usted ya tiene unas deliciosas cebollas curtidas perfectas para usar en todas sus comidas.

Excepto jotqueis.

Y llore, llore todas las veces que sean necesarias.