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¡TODOS A BORDO!

Charalitos… El que persevera, alcanza. No importa si eres el meco que se está los 3 años de prepa detrás de la misma morra hasta que le hace caso. O si eres el viejito que logra la presidencia de un país después de 3 sexenios de campaña… y contando.

Y esta semana, la perseverancia fue el vapor que hace funcionar la máquina de este ferrocarril de pinche necedad que es el acontecer nacional.

Todo esto porque apenas empezando la semana, el tlatoani de blanca cabellera, mi nevado de toluca, mi atahualpa yupanki de estos Calchakis llamados México, Andrés Manuel López Obrador, dio el banderazo de inicio a la construcción del primer tramo de este portento de desarrollo y monumento móvil al aferre, llamado Tren Maya.

Así es, charalitos ferroviarios. Valiéndole vagones de verga el semáforo rojo, la cuarentena y la situación sanitaria mundial, AMLIbebé tuvo a bien dar por iniciadas las obras de uno de los estandartes de su administración. Porque pues él se manda solo y todavía no ha nacido el pelado con el suficiente azul en los huevos para decirle qué y qué no hacer. Faltaba más.

Y así y todo, se fue de gira por los estados del sureste del país, o como Google Maps le llama: El Ano del Mundo, e inauguró los trabajos del Tramo 4 Izamal-Cancún; recibido pletórico por los alegres nativos y aminobuanas de la zona.

Tanto AMLI como el gobernador de Yucatán, el siempre-sonriente Mauricio Vila, coincidieron que esta obra, como nude en viernes: llega en un graaaan momento. Porque cuando se trata de justificar gastos no existen colores, y mientras se trate de jalar dinero, Morenistas y Panistas siempre serán amigos.

Finalmente se puso a hablar de que la corrupción, de que no pasarán, de que él nunca nunca y otros siempre siempre. En fin. Los grandes éxitos de su repertorio de toooooda la vida. Y así, tras cumplir el protocolo y el rito de banderazo de inicio de obras, AMLO escuchó atento el pito de... El pito de la locomotora, señor Presidente. Ese pito que, como trompeta de Arcangel Gabriel, anuncia la llegada del progreso y el triunfo de la bondad sobre la maldad. Esa locomotora que con cada chooo-chooo nos va a recordar al pueblo que durante más de dos años que durará la construcción se gastarán mil millones de pesos AL MES. Eso, mis niños, mil millones de pesos al mes va a costar el tren maya.

Mil millones de pesos al mes que ahorita, durante la peor pandemia sanitaria de la historia moderna, no le caerían nada mal al sector salud. Pero el turismo y el caprichismo son primero. Es un pequeño gusto, pero creo… que el presidente lo vale. 


 

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