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VISITANDO AL PATRÓN

Amigos, andar de hocicones prometiendo cosas que no son verdad. Decir que la traes de Zague para acabar enseñando un Chicharito; prometer un André el gigante para que acabe siendo una Güereja; que tienes suficiente mecate pa instalar un tendedero cuando en realidad eres más mecate que perchero, mi rey.

Y en esta ocasión no me refiero a mis DM’s de Instagram, sino al zague con chanfle a la izquierda en este impreshionanchi depliegue de democracia: Andrés Manuel López Obrador, y ese que mientras estaba en campaña nos decía que Trump no traía con qué, que ya no mascaba esa iguana, que ya estaba muy dormida esa leona. 

Pero ya siendo presidente, dijo que pensándolo bien, y ya viéndola de cerca, le gusta como para bigote. 

Lo anterior por el reciente anuncio de que próximamente viajará a Estados Unidos para reunirse con el güerito que más ha ofendido a los mexicanos que cierto comediante al que sí le canta pleito desde el púlpito presidencial y para los que sí exige consecuencias.

Según AMLO, la visita es por motivo del TLCAN, que era su nombre de casada pero que ya después de divorciada se reinventaba como T-MEC y ahora es “totalmente diferente” ¡ya me corté el fleco, ya cerré esos ciclos!, y dijo que está viajando por el bien de los mexicanos y que para nada significa que esté haciendóle la chamba de mejorarle la imagen con la comunidad latina en plena elección presidencial gringa.

Porque por supuesto que ya salieron los primeros opositores  malintencionados a echarle en cara que cuando Peña lo invitó por primera vez hace años, los de la cuarta fueron los primeros en salir a decirle que qué bonito se veía de tapete de los gringos, pero ahora que le toca a él hacer lo mismo, resulta que es todo un estadista experto en diplomacia.

Y justamente eso es lo que le señalan los críticos: que el momento que eligió para viajar resulta sospechosamente conveniente para la campaña de Trump, cuya popularidad está bajando más rápido que los estándares de los que estamos pasando la cuarentena la cuarentena solos. Yo ya la neta hasta me perfumo los días que va a venir Víctor a grabar a ver si algo pasa pero dice que es “casado” y que  “por qué traigo calzones de encaje” y que “no es parte de sus obligaciones en la empresa” el muy mamón. Muy alzado. “Podrías ser la reina de la tripulación pero andas ahí de negadote”.

Y sí, cuando lo invitó Peña Nieto hace algunos años, también estaba por debajo en las encuestas, y esa invitación la leyeron varios analistas como una señal de sumisión  por parte de México. Y le ayudo tanto con los latinos como con su base de gringos racistas que les mmmama ver cómo nos humillamos más que el Chapucero entrando a un probador de Zara.

¿Estoy diciendo que no debería ir? Noooo… sé. La neta no sé, porque el bebé presidente está tan senil que es capaz de cancelar el tratado si hace berrinche. Eso pasa cuando los loquitos llegan al poder, cancelan lo que se les antoja…

Lo que sí estoy diciendo es que por eso es malo andar de bravucones prometiendo cosas que no van a poder ser. Como por ejemplo publicar un libro titulado OYE TRUMP, bien huevudotes poniéndola en la mesa, nomás para esconderla en chinga si Trump voltea. Hasta se pellizcó de lo rápido que se subió el cierre.

A veces en la política hay que hacer lo que hay que hacer, así lo leyó Peña en su momento y por eso para mantener buenas relaciones con el que pensó que iba a ganar, lo invitó. Eso no significa que no nos indigne lo que dice ese güey, nomás que no podemos darnos el lujo de enfrentarnos ahorita con una potencia económica. Miren, con nuestra economía no podemos darnos el lujo de enfrentarnos ni con un puesto de jericallas vamos.

Si el vecino racista que nos odia también es el mismo que nos puede prestar una lana ahorita que andamos en crisis, se dice y no pasa nada. Si nos están mandando ventiladores, si nos están apoyando con material, si han cedido en cosas en las negociaciones, SE-DICE-Y-NO-PASA-NADA.

Esas son cosas que siempre hemos sabido, nomás que cuando lo tratamos de señalar los demás, nos gritan que somos neoliberales y corruptos y la chingada. Y al final ellos caen en lo mismo pero con la ilusión de más integridad moral. Por eso tratar de vendernos la idea de que el viaje es perfectamente normal y no tiene nada que ver con estrategias políticas, no mamen, que traen cubrebocas.