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Y hoy ¿a quién vamos a cancelar?

En estos días que muchos movimientos sociales están recobrando fuerza, como el Black Lives Matter, la búsqueda de justicia nos ha llegado de tal manera que queremos que se extienda a todos los rincones, porque a mi también me encantaría vivir en una sociedad donde nadie tenga que sufrir o exigir algo que ya por nacimiento le pertenece.

Y esta sed de justicia nos ha llevado a cuestionarnos sobre las personas que vemos, o admiramos, viendo todos sus movimientos bajo la lupa… que si dijo algo muy clasista, que si se parece a cierto postre… y de cierta manera nos hemos dado la superioridad moral para poderlos cancelar. Si de alguna manera logramos que se le cierren todas las puertas va a ser lo mejor para la sociedad, nos hemos vuelto unos expertos en saber que lo mejor es poder cancelarlo.

No sé cómo hemos llegado a este punto, donde se ha vuelto tan sencillo poder acabar con alguien siendo nuestra mejor herramienta una búsqueda a su pasado y seguro encontraremos alguna frase, chiste, o comentario.

Y no quiero decir que esté bien, que es sólo un chiste y no pasa nada…porque NO lo está. Pero creo que lo que es importante es darnos cuenta también que al ser humanos, todos hemos tenido alguna vez algún comportamiento de este índole. Y es porque no siempre estos movimientos han tenido la fuerza que tienen ahorita y antes no nos cuestionábamos sobre si estaba bien lo que hacíamos o decíamos. Porque hemos normalizado tanto algunas frases que ni siquiera nos damos cuenta de cuánto pueden afectar a una persona o a toda una comunidad. Hay muchas frases que crecí escuchando en mi entorno (no necesariamente en mi hogar, porque al parecer hoy en día uno tiene que aclarar absolutamente todo) como:

– Estoy trabajando como negro
– No seas puto
– Mi muchacha
– Una dama en sociedad y una puta en la cama

Y la lista puede continuar. Aunque podamos encontrar maneras de justificarlas como: “las digo con mis amigos, no se ofenden”, eso no significa que en algunos entornos pierdan su significado original.

Creo que lo importante de estos movimientos es empezar a tener más conciencia sobre lo que vamos a decir, y sí, hablo en tiempo futuro por que desgraciadamente lo que hemos dicho alguna vez en el pasado, ya está. Es empezar a detectar algunos patrones, o frases que porque todos las digan no significa que no tengan repercusiones.

Estos movimientos para mi, son un despertar en nuestra conciencia, es darnos cuenta que aunque algo siempre ha estado ahí, no significa es lo correcto. Es darnos cuenta que todos estamos al mismo nivel, tanto de derechos como de oportunidades. Que ningún color o sexo tendría porque valer más que otro. Es tratar de corregir un poquito nuestro mundo. Y esto no es algo que se vaya a dar de la noche a la mañana, ni es tampoco sentirnos mejores que los demás por no usarlas, o andar quemando gente y poniéndola en la leña verde, para que su sufrimiento sea mayor que el que me causó con sus palabras.

Tampoco hablo de un borrón y cuenta nueva, si hubo algo fuera de la ley, sí hay que exigir que se haga justicia. Pero creo que como todo, es empezar el cambio en uno mismo, es educarnos y educar a los que están a nuestro alrededor. Es informarnos y ver las formas en que podemos ayudar a las comunidades más vulnerables. Es analizar más las palabras que vamos a usar en un futuro y ver que no van a afectar a nadie. Es ser incluyentes en nuestros comentarios. Porque tu lucha, también se tiene que convertir en mía, por que todos estamos buscando el mismo fin, una sociedad mejor.